Imprevisto, se dice que es todo hecho o situación no prevista.

De eso en parte quiero hablarte hoy, de como dan un giro a todos los acontecimientos y a todos tus planes. A veces son pequeñas cosas y otras dejan todo tu mundo patas arriba.

Hace semanas que debería haber escrito y publicado este post. Lo tenía planificado en mi agenda y en mi calendario editorial desde hace tiempo. Pero un pequeño contratiempo ha hecho que haya tenido que paralizar todo durante unos cuantos días.

Una pequeña “tontería”, como que se me cayese el portátil al suelo, hizo que mi disco duro se fuera al garete. Y con él, el portátil entero y todos mis datos. Por suerte hacía tiempo que el ordenador me iba muy lento y hacía copias de seguridad de un montón de cosas desde semanas antes. Aún así, he perdido un montón de información que quedará en el olvido para siempre en mi memoria. Una milésima de segundo, todo por ir con prisas a hacer una cosa, ha hecho que mi mundo quedara patas arriba y paralizado durante un par de semanas.

(Si hace mil años que no haces copia de seguridad de tu ordenador, no lo pospongas y pospongas ¡que nunca se sabe!)

La moraleja de mi historia es que no puedes esperar que todo vaya perfecto siempre. Casi te diría que en el 90% de las veces habrá algo que te va a hacer retrasar un poco o posponer para más adelante tus objetivos. El día a día es lo que tiene y lo más importante es el prisma desde el que mires ese hecho fortuito.

Soy de las que piensa que las cosas siempre ocurren por una razón, me lo habrás oído decir muchas veces. En mi caso, esa parálisis me hizo concentrarme en otro proyecto que tenía entre manos y del que sé a ciencia cierta, que si no se me hubiera fastidiado el ordenador no habría terminado. Así que intento mirarlo por el lado positivo.

En tu caso quizás te sirva para darte cuenta de:

  • que estás olvidando dedicarte tiempo a ti misma o a otras personas,
  • que tu proyecto no está yendo por el camino correcto,
  • que dejas siempre todo para las fechas límite y al final eso pasa factura,
  • que deberías relajarte un poco y aprender a disfrutar de la vida,
  • que no te habías parado a pensar en los imprevistos antes de ponerte a ello,
  • etc.

Hay mil reflexiones que puedes hacer tras cada piedra con la que te tropieces por tu camino. Y lo importante es que siempre puedes sacar una lección de ella.

Por todo ello, hoy quería dedicar el post a todos esos planes que no salen como esperabas. Y a esa sensación que ello trae consigo.

Durante las últimas semanas hemos estado hablando de esa sensación de sentirte perdida, de no tener muy claro lo que quieres. O sí, pero hoy es una cosa y mañana otra. De que todo el mundo te diga: “Tienes que centrarte“. También hemos estado hablando de la vorágine de sensaciones y la montaña rusa que supone todo esto. De los pensamientos negativos que te están saboteando, de los miedos que se esconden detrás, de cómo gestionas tu diálogo interior.

Hoy toca hablar de la otra cara de la moneda. De esa sensación que queda cuando luchas y luchas por algo y parece que nunca llega. De dudar si vale la pena para algo, si estás perdiendo el tiempo o todo tiene un sentido y un fin que todavía desconoces.

Este tema es duro y puede hacer que en un arrebato de desesperación lo des todo y se te ocurra la solución más original a ese bloqueo o problema que te impide avanzar, o todo lo contrario. Que tires la toalla y dejes de luchar por tus sueños y tus objetivos.

Normalmente cuando esto último ocurre se debe a varios factores:

  • O no tienes la suficiente confianza en ti misma como para darte cuenta que todo este esfuerzo valdrá la pena. Te machacas a ti misma haciéndote creer que eres una fracasada, que no vales para eso, que mejor dedicarte a algo más seguro y a lo que hace todo el mundo, que siempre dejas las cosas a medias.
  • O tienes a alguien a tu alrededor que te está haciendo creer todo lo anterior, que te dice que ya vale de perder el tiempo en tonterías, que dejes de dedicarte a tus hobbies y que comiences a centrarte un poco.
  • O eres demasiado perfeccionista y no terminas de llevar ninguno de tus proyectos a fin porque nunca terminan de estar del todo perfectos.
  • O todo lo contrario, tienes tanto miedo al éxito o miedo al fracaso, que prefieres dejar las cosas a mitad antes que exponerte a cualquiera de estas dos situaciones (incluso inconscientemente).
  • O simplemente ese proyecto lo has alargado tanto en el tiempo que ya no está alineado con tus sueños actuales y no tiene ningún sentido seguir perdiendo tiempo en él (por mucho que duela aceptarlo y pasar a otra cosa).

Muchas de estas causas se deben a una falta de confianza en una misma y en lo que se hace. Esta confianza es algo que se va ganando con el tiempo y que se va adquiriendo con cada logro y con cada obstáculo vencido. Por tanto, tirar la toalla no suele llevar consigo una mejoría en tu estado de ánimo. Todo lo contrario, va a hacer ese pepito grillo interior que te dice que no puedes lograr nada de lo que te propongas. Excepto en el último caso, en el que puedes verlo como un fracaso absoluto en el momento presente pero se convertirá en un logro en el futuro (los estudios demuestran que en nuestro lecho de muerte tan sólo nos arrepentimos de las decisiones no tomadas).

A veces nuestro pepito grillo no es interior, si no exterior. Y la moraleja que debes sacar de esta encrucijada a la que te enfrenta el destino es que debes comenzar a expresar tus propios sentimientos, tus propias opiniones, comenzar a decir no a los demás y alejarte de todos aquellos que te hacen más mal que bien.

Muchas veces ese mal es involuntario. El que tú estés saliendo de tu zona de confort hace sentir a los demás incómodos porque les estás obligando en cierta manera a romper su propia estabilidad. Y se produce un período de tensión tras el que serás capaz de ver si estás personas te acompañarán en tu nuevo camino o no.

Y volviendo al tema del que te hablaba antes. ¿Qué pasa cuándo te habrías propuesto haber conseguido algo para una fecha concreta y llega el momento y ves que esos planes todavía quedan muy lejos?

  1. Lo primero de todo, ser consciente de que los planes es lo que tienen. Los imprevistos y esos giros del camino que te van alejando unos días y acercando otros, casi sin que te des cuenta, a tus objetivos. El éxito llega cuando menos te lo esperas, no tienes una bolita de cristal que te diga cuándo lo vas a lograr (y cómo), así que céntrate en disfrutar del camino y ya llegará.
  2. Por ello es importante que no te pongas una fecha límite para conseguirlo. No hagas como muchas personas que dicen: “Voy a abrir una tienda y si en un año veo que no ha funcionado, la cerraré”. Hay que ser paciente. Los planes que tienen éxito requieren de un período de acierto, error y aprendizaje previo. Esto ocurre en el 100% de los casos. Unas veces este período será de un mes, otras de 10 años, pero a nadie le llueve nada del cielo. Todo requiere un esfuerzo previo.
  3. Cuando te marques un objetivo, piensa siempre en PARA QUÉ quieres conseguir ese objetivo concreto. No porqué, sino para qué, en qué te va a ayudar. Escríbelo y enmárcalo en tu oficina, agenda, salón, dormitorio o dónde estimes oportuno. Que siempre que tengas un bajón puedas acudir ahí y recordar el fin real que te llevó a elegir esa meta.
  4. Y por último, párate a pensar: ¿Estoy haciendo las cosas correctamente? Quizás simplemente se deba a un problema de planificación y gestión del tiempo, o tienes tantas ideas que necesitas parar y centrarte un poco, o no es el lugar adecuado para llevarlo a cabo, o te estás dirigiendo al público equivocado, o deberías hacer un restyling completo…

Las causas pueden ser tantas, y tan diversas, que antes de tirar la toalla te invito a que reflexiones si ese retraso se debe a algo que puedas mejorar, si debes planificar todo el proyecto a unos plazos más reales, si vale la pena buscar a alguien que te ayude o simplemente te has bloqueado y el cuerpo (y tu mente) te están pidiendo a gritos unas vacaciones y enfoque nuevo.

Creas o no, todo tiene solución.

Seguramente llevas tiempo dándole vueltas a una (o varias) ideas. Algo en tu interior te pide a gritos un cambio… incluso todo el mundo a tu alrededor te dice continuamente: “Tienes que centrarte”. Sabes que hay algo que no funciona y no sabes muy bien por dónde empezar ese cambio que tanto anhelas. Estoy convencida de que, inconscientemente, llevas un tiempo boicoteándote. A ti, a tus ideas y a tus sueños.

Hoy te traigo a una coach a la que aprecio mucho: BEGOÑA CARTAGENA

Begoña es experta en gestión del cambio y autoliderazgo y va a acompañarme muy pronto en el Curso: Activa tu Brújula Interior, asesorándote y ayudándote si decides elegir el camino del cambio hacia una vida que realmente te llene (¡las próximas semanas te cuento más sobre el tema!).

En el post de hoy, Begoña te va a hablar precisamente de ese factor del que te hablaba al principio:

Cómo dejar de boicotearte

Te invito a que veas el vídeo, hagas el ejercicio que allí te enseña y leas después todo lo que ha escrito pensando especialmente en ti.

(Haz click aquí si no puedes ver el vídeo)

Es posible que te encuentres en una encrucijada, con varios caminos posibles y sin saber qué decisión te conviene tomar. O quizás hay días que te levantas inspirada y con ganas de comerte el mundo y, en cambio, hay otros en los que no le encuentras sentido a lo que haces y todo te parece una montaña.

Cualquiera de estos escenarios es normal. Ya que por el hecho de ser seres emocionales, vivimos muchísimas emociones y pensamientos a lo largo del día y eso es lo que nos hace reaccionar de una manera u otra.

En primer lugar te invito a tomar conciencia de cómo son tus pensamientos, qué es aquello que piensas de forma habitual. ¿Qué sueles decirte sobre ti, sobre el mundo, y sobre tus proyectos?

¿Son positivos? En el sentido que te sientes capaz de tirar de tus proyectos adelante, te sientes motivada, visualizas y tienes claro hacia dónde vas.

O por el contrario, ¿tienes pensamientos negativos? Dudas sobre tu propia capacidad para tirar adelante los proyectos en los que te encuentras, dudas de ti misma, sientes que no tienes los suficientes conocimientos, o que te faltan recursos o incluso financiación….

Sea como sea, es posible que te estés saboteando a ti misma.

Tu propia manera de pensar te está boicoteando, por lo que el principal obstáculo que te impide conseguir lo que quieres eres tú misma.

No es el entorno, ni la situación económica o cualquier persona de tu alrededor (aunque también pueda influir), sino que es tu propio auto-concepto quién te aleja de tus propios objetivos.

Es fácil culpar a los demás y encontrar excusas o justificaciones en las que apoyarnos, cuando en el fondo lo que hacemos es enmascarar que no tenemos el valor de perseguir nuestros sueños.

Si te resulta familiar la situación de tener dentro de tu cabeza una lucha interna, como si hablara un ángel o un demonio, o alguien fuerte y alguien débil a la vez…. Es momento de poder escuchar a estas distintas voces.

Necesitas comprender de dónde vienen, qué te están diciendo, qué miedos se esconden detrás, y qué les da fuerza a cada una de ellas.

Lo normal es que cuando te sientes inspirada y con ganas, estés conectada con tu sueño, con tus fortalezas, con aquella parte de motivación que quiere conseguir algo mayor a lo actual.

Y por el contrario, en las ocasiones en que dudas, seguramente habrás conectado con tu saboteador, aquella parte que valora lo conocido, que tiene miedo a la incertidumbre y a todo lo que puede venir (y que sueles verlo en negativo). Y lo que quiere esta parte de ti es cuidarte y protegerte.

Una vez tengas identificadas estas dos voces (a veces tan contradictorias), es el momento de dialogar con ellas y acordar una alianza.

Una manera de poder hacerlo es: Cuando escuches o te vengan ideas del tipo “no puedo”, “ahora no es el momento…” o cualquier otro mensaje que te desempodera di: “BASTA. Ahora pensar así no me conviene” e inicias un diálogo para que acalle esta parte de ti que alimenta al saboteador.

Gestionar tu diálogo interno es lo que te llevará a convertirte en la persona que quieres ser y tener éxito en lo que te propongas.

Según lo que te digas, vas a poder verte como una ganadora o una perdedora. El 100% de ello está dentro de tu cabeza y tienes la oportunidad de gestionarlo para hacer aflorar a la persona triunfadora, a la que es capaz de creer en sí misma y dar pasos hacia lo que quiere. Aunque en estos momentos no esté del todo definido.

¿Qué me dices? ¿Quién quieres ser? Todo el poder está en ti.

Hace unos pocos años la frase que más escuchaba a mi alrededor era: “Eva, tienes que centrarte”. Esa frase que tanto odiaba y que tan mal me hacía sentir.

Cada vez que alguien me la decía, pensaba: “Ya estamos otra vez con lo mismo. Si fuera tan fácil, ¿no lo habría hecho ya?… ¡Y eso cómo se hace!”.

Muchas veces no hacía falta ni que alguien dijera la frase. La podía leer en sus ojos cuando me preguntaban “en qué andaba metida ahora” y les hablaba de mi última pasión y todas las ideas que tenía para ese nuevo proyecto que tanto me ilusionaba en ese momento.

¿No te ha pasado alguna vez?

Tengo una amiga a la que no veía muy a menudo. Cada vez que hablábamos, me encontraba apasionada con algo nuevo y claro, imagino que no tiene que ser fácil de entender para un especialista nuestra forma de ser multiapasionada. Por aquel entonces yo tampoco tenía ni idea de lo que significaba ser multiapasionado (ni siquiera había escuchado nunca esa palabra), por lo que no podía darme cuenta que lo que me pasaba era algo totalmente normal y ligado a nuestra naturaleza inquieta y ávida de aprender.

Todo lo contrario. Me sentía mal, creía que algo no estaba funcionando del todo correcto en mi cabeza. Desde luego, mi actitud no era “lo normal” y lo que se esperaba de alguien (como yo). Dormía muy mal por las noches pensando qué podría hacer para cambiar las cosas, para no estar saltando de un proyecto a otro, qué podría hacer para centrarme y convertirme en una persona “normal”.

¿Por qué para otros es tan fácil y sin embargo para mí no? Todo el mundo encontraba su trabajo “ideal” a la primera, no se planteaban cambiar a algo mejor o buscar un trabajo que les hiciera sentir satisfechos. “El trabajo es trabajo”, les oía decir a algunos. Pero, en mi interior una rabia/inquietud que no se podía contener me llevaba a querer siempre algo mejor, algo que finalmente me hiciera feliz.

Me ilusionaba muchísimo con cada trabajo, me implicaba al máximo. Incluso hacía un montón de horas extras con mucho gusto, sin exigir nada a cambio. Encantada de la vida, vamos. Esa pasión y esa visión amplia de la que disponemos los multiapasionados, raro es el caso que se ve agradecida y valorada. Es más, muchas veces tenemos esa necesidad de estar siempre a disposición de los demás, de ayudarles, de mostrarles de todo lo que somos capaces (sin recibir nada a cambio). Porque desde luego, rara es la vez que se recibe algo a cambio.

Esa euforia inicial por ese nuevo trabajo, desaparecía lenta (o rápida)-mente al igual que pasaba con mis pasiones. Plof, de un plumazo, llegaba ese sentimiento de aburrimiento y de querer buscar otra cosa donde fuese feliz. La magia inicial había desaparecido y tras ella había llegado la realidad, había puesto los pies en el suelo y me decía una y otra vez: “¿Pero qué pinto yo aquí? ¿Me imagino haciendo esto el resto de mi vida?” ¡Por supuesto que no!

Y el bucle volvía a empezar: Buscar nuevo trabajo, estudiar algo nuevo, conseguirlo, ilusionarme, la magia desaparece…

Visto desde fuera, para alguien que se limita a ir a dónde sea, hacer sus 8 horas, recibir su paga a final de mes y pasarse el día hablando del trabajo de mierda que tiene, pues es difícil que llegue a entender como alguien puede estar luchando por conseguir un trabajo y un estilo de vida que realmente le haga feliz y vaya saltando de un trabajo a otro sin parar. Lo ven como algo reservado para unos pocos y tampoco se molestan en mover un dedo por mejorar su situación. Es normal que piense que los multiapasionados “tenemos que centrarnos”.

Para un multiapasionado, que se siente perdido en la vida y no sabe por dónde tirar, que se deja arrastrar por la energía y furia de todas sus pasiones (porque todavía no sabe cómo manejarlas), es normal que se sienta frustrado por haber invertido tanto tiempo, dinero y esfuerzo en algo y de pronto, sentirse atraído por otra área o tema de interés que nada tiene que ver con el anterior (y el anterior, y el anterior, y el anterior).

Si te encuentras en esta situación, estoy convencida de que esa ansiedad no te deja dormir tranquila. Puede que hayas llegado a un punto en el que llegues a sentir que eres una inmadura, que nada de lo que haces es relevante y que ha llegado el momento de crecer y centrarte en una sola cosa.

He estado durante mucho tiempo en la horma de tu zapato. He pasado por toda esa vorágine de sentimientos, he caído en un pozo del que pensaba que no iba a saber salir y me he pasado media vida de adulto soñando por conseguir esa “paz” que aparentemente todo el mundo a mi alrededor tenía.

En los últimos años he conseguido disfrutar de mis pasiones sin volver a sentirme perdida. He aprendido lo maravilloso que es ser multiapasionada. ¡Que no estoy sola ni soy ningún bicho raro! Que se puede luchar por tus sueños. Que cualquier persona multiapasionada puede centrar sus ideas y puede combinar sus pasiones para lograr ese estilo de vida que tanto tiempo su corazón llevaba pidiéndole a gritos.

Todo ese camino que he recorrido estos últimos años (y que te enseño en mi curso Activa tu Brújula Interior, por si te interesa echarle un vistazo), al principio fue algo aterrador. Atreverme a salir de mi caparazón y ser capaz de expresarle al mundo lo que de verdad quería ha valido la pena sin dudarlo. Poco a poco con el tiempo todo se ha vuelto más fácil y más natural y ahora siento que por fin he encontrado “el trabajo de mis sueños”, ese que he fabricado yo misma para poder vivir el estilo de vida que quiero, combinando mis pasiones de la mejor manera para que me ayude a conseguirlo.

Si te encuentras en la situación de la que te he hablado durante todo el post, tienes que darte cuenta que desarrollar tus pasiones y tu forma de ser tan solo puede amplificar tu impacto en el mundo y en todas las personas que te rodean, nunca disminuirlo.

No mates, escondas o encierres ese deseo de cambio que crece y crece en tu interior. Todo lo contrario, déjalo salir y deja que fluya. Súbete a su lomo, como si fuera un caballo un unicornio y aprende a disfrutar de todo aquello que te vaya enseñando por el camino.

¿Cuál es tu mayor sueño? ¿Poder combinar tu pasión por la repostería, la fotografía y el baile? ¿La agricultura ecológica, el marketing y la animación infantil? ¿La moda, los juegos de rol y tener tu propia tienda?

Cuéntamelo en tus comentarios: Cuáles son tus pasiones, qué sueños tienes, cómo estás manejando esta situación de que todo el mundo te diga que “tienes que centrarte”, cómo te sientes y qué te gustaría conseguir en el futuro.

Estoy deseando conocer tu historia.

  • ¿Nunca terminas lo que empiezas?
  • ¿Cuántas veces has abandonado un proyecto (incluso antes de empezarlo)?
  • ¿Cuántos tienes a mitad ahora mismo?
  • ¿Llevas trabajando un tiempo en algo pero sientes que no termina de llenarte?

Si hay un tema en particular que sufrimos las personas MultiApasionadas de manera periódica, es el hecho de comenzar proyectos y no terminarlos nunca.

¡Qué levante la mano a quién le haya pasado alguna vez!

Si te pasa como a mí, seguro que lo has sufrido miles de veces. Es algo que puede atormentarte durante años hasta que aceptas que está en nuestra naturaleza. A mí era algo que me hacía sufrir (y mucho) hasta que descubrí que era MultiApasionada, ví que había mucha más gente como yo y que a todas nos pasaba lo mismo.

Descubrir este hecho me hizo, no sólo aceptarlo y darme cuenta que no es algo que pueda cambiar (está en mi forma de ser y sentir la vida), si no también aprender a disfrutarlo y buscarle el lado positivo. Si te estás preguntando: “¿Lo hay?”. Pues sí y te lo voy a contar a lo largo del post.

Sin embargo, creo que hay que distinguir entre varios tipos de abandonos para saber exactamente cómo afrontarlos y ver si realmente es algo a lo que se debe poner solución o no.

¿POR QUÉ ABANDONO TODO LO QUE EMPIEZO?

  1. Te apasionas por algo y de pronto, esa ilusión ha desaparecido.
  2. Estás inmersa en tu proyecto/sueño pero aparecen sin parar cosas nuevas que te hacen más ilusión.
  3. Llega un momento en que sientes que no estás yendo por el camino correcto.
  4. No haces más que tropezarte una y otra vez. Al final te cansas y prefieres hacer algo más sencillo.
  5. No encuentras tiempo para llevarlo a cabo o no sabes por dónde empezar. El tiempo pasa y terminas por abandonarlo casi justo antes de empezar.
1. LA ILUSIÓN DESAPARECE

Éste es uno de los casos más típicos y está en nuestra naturaleza MultiApasionada (puedes descubrir cómo funciona el Ciclo de las Pasiones aquí si no lo has leído antes).

Comienzas una nueva pasión, quieres aprenderlo todo de ella y a veces, incluso te decides a comenzar algún proyecto relacionado con esa pasión. Pero, llegado ese momento en el que algo te dice por dentro: “Ya has aprendido todo lo que necesitabas saber”, tu mente te pide centrarte en algo nuevo y la ilusión con la que ese proyecto nació, se esfuma casi de la noche a la mañana.

¿Puedes hacer algo?

Pues tengo mis dudas. Creo que tenemos una forma de ser que nos hace necesitar de ese flujo continuo de aprendizaje para no sentirnos muertas. Realmente, todos estos procesos de apasionarte por algo, aprender y volver a empezar es el combustible que te mantiene viva y feliz.

Sí, ya sé que es un coñazo tener que estar saltando de un proyecto a otro cada cierto tiempo y que los demás nos miran como diciendo: “A ver con qué me viene ésta ahora…”. Pero, párate a pensar por un momento: ¿Preferirías ser como esas personas que se conforman con cualquier cosa y que no tienen ningún tipo de aliciente en sus vidas?

Por muy mal que nos podamos sentir por toda esta vorágine de sentimientos, creo que por esos momentos de pasión y felicidad ya todo vale la pena.

Y volviendo a la pregunta: ¿Se podría hacer algo para alargar ese momento de pérdida de ilusión?

Pues yo creo que sí. Lo primero, es que tienes que ser consciente que tarde o temprano va a llegar ese momento. ¡Está en tu naturaleza MultiApasionada! Mi recomendación es que comiences a cambiar el chip: Ya que es algo que llegará en algún momento, ¿por qué no disfrutar al máximo de todo este tiempo en el que sientas viva dentro de ti esa pasión?

Una vez comienzas a disfrutar de ese proyecto al máximo, puedes intentar combinar varias de tus pasiones para dar lugar a un proyecto totalmente distinto. Eso hará que vaya evolucionando y transformándose en algo que te puede hacer disfrutar durante un montón de años y alargar así, ese momento en el que la pasión pierda fuelle y el cuerpo te pida cambiar a otro proyecto.

2. APARECEN SIN PARAR IDEAS NUEVAS QUE HACEN PELIGRAR TU PROYECTO

Creo que aquí deberías preguntarte:

  • ¿Por qué me pasa esto?
  • ¿Realmente este proyecto me llena lo suficiente?
  • ¿O simplemente tengo tantísimas ideas que me es imposible “centrarme”?

Ya hemos hablado muchas veces que una MultiApasionada no puede centrarse en un único proyecto. O dicho de otra manera, no tenemos una única pasión a la que vamos a poder dedicarnos para el resto de los días y que será la que nos hará felices para siempre.

Creo que la búsqueda de “tu talento”, “tu pasión”, “tu elemento”,… nos hace mucho daño. Y es algo que lees en tantos sitios y tanta gente a tu alrededor te lo repite, que llegas a pensar que tienes un problema. Escondido entre líneas está la mentalidad de que sólo puedes tener “un (único) talento” y tienes que mentalizarte que nuestra mente nunca funcionará así.

Podrás ordenar tus ideas para ir llevando a cabo proyectos que combinen todas tus pasiones, pero no intentes engañarte pensando que eligiendo sólo una de tus pasiones podrás por fin conseguir esa felicidad y calma que anhelas. Podrías serlo durante un tiempo, antes de sufrir el primer tipo de abandono que veíamos antes.

Muchas veces, el sentirte totalmente hipnotizada ante cada nueva idea o distracción que aparece como una estrella fugaz en el firmamento se debe a que estás sufriendo el “Síndrome del Objeto Brillante”. En este post de hace un tiempo te enseñé a aprender controlarlo.

Y otras veces, la fuente del problema será la misma que la del tercer tipo de abandono.

3. ALGO TE DICE POR DENTRO QUE NO ESTÁS YENDO POR EL CAMINO CORRECTO

Este tipo de abandono lo sufrí hace unos tres años y fue el causante de verme sumergida en un pozo sin fondo del que pensaba que tardaría años en salir. Por fortuna, fue precisamente el causante de que comenzará a preguntarme qué había hecho hasta entonces y qué rumbo quería darle a mi vida. Y hoy no estarías leyendo estas líneas si no fuera por ese período de cambio por el que pasé.

Hace unos cinco años decidí lanzarme a la piscina con un proyecto. Me apasioné por el mundo de las bodas y decidí dejarlo todo para abrir mi propia empresa. Cometí un error muy grande. Bueno, la verdad es que cometí unos cuantos:

  • Comencé mi proyecto sin ningún tipo de objetivos.
  • Nunca planifiqué nada.
  • Me senté en casa esperando “a que todo viniera a mí”.
  • Y el más importante, no me paré a pensar si realmente con ese proyecto iba a tener el tipo de vida que quería.

Aparte de los primeros errores (que son de libro y que están muy relacionados con los siguientes tipos de abandonos), éste último es una de esas cosas que, hasta que no empiezas a vivirlas, no sabes si realmente están alineadas o no con el estilo de vida que quieres conseguir.

  • ¿Te has parado a pensar alguna vez cómo te imaginas tu vida ideal dentro de 10 años?
  • ¿Qué te gustaría conseguir en 3-5 años?
  • Y lo más importante: ¿Para qué quieres conseguir todo eso?

Cuando no has respondido a estas preguntas, con mucho detalle (y tras meditarlas mucho), surge este tipo de abandono de proyectos.

También tiene otras causas:

  • Te dejas llevar por las decisiones de otras personas (eres incapaz de decir que no).
  • Te has centrado mucho en algo y de pronto te das cuenta que te has separado de tu camino.
  • No consigues el tipo de vida que pensabas que conseguirías.

Cuando todo esto sucede, tu cuerpo, tu mente y sobre todo tu corazón no hacen más que lanzarte señales de alerta. Sientes que algo falla, aunque al principio no identificas (o no quieres identificar) la causa, en el fondo sabes que ese proyecto es el problema.

Has creado una especie de vínculo emocional con él y piensas que, abandonarlo, puede suponer tirar por la borda todo el tiempo y esfuerzo que has dedicado ese proyecto. Te sientes culpable: Crees que te has equivocado, que has perdido el tiempo, que te estás defraudando e incluso que vas a defraudar a los demás si lo abandonas.

Eso te lleva a sentirte obligada a tener que continuar con él. Te dices a ti misma: “Voy a darle otra oportunidad, seguro que las cosas pueden cambiar, volver a ser como antes…”. Y aunque en el fondo sepas que no va a ser así, te obligas a seguir viviendo infelizmente durante un tiempo (¡incluso años!).

Lo único que estás haciendo es:

  1. Alargar la agonía.
  2. Vivir amargada.
  3. Mentirte a ti misma.
  4. Y perder un tiempo precioso que podrías dedicar a algo que realmente te hiciera feliz.

En esta vida hay algo muy importante para sentir que has encontrado ese foco que tanto tiempo llevas buscando: Y es que tus objetivos y todo lo que hagas, esté alineado con tus sueños.

Puede parecer muy fantasioso, pero cuando te dejas llevar por la vorágine del día a día y olvidas pararte a pensar si lo que estás haciendo te está conduciendo realmente al tipo de vida que quieres, pasan estas cosas.

4. TE ROPIEZAS UNA Y OTRA VEZ (MEJOR DEDICARTE A ALGO MÁS SENCILLO)

Cuando deseas algo de verdad luchas contra viento y marea para llevarlo a cabo.

Quizás necesitas dedicar un poco más de esfuerzo a pensar en esos problemas que pueden surgir para prevenirlos y evitar que surjan y se lleven consigo toda tu energía. O quizás tampoco tienes muy claro los objetivos que quieres conseguir con este proyecto y por ello te resistes a planificar.

Por ello, párate a pensar: ¿Realmente deseas llevar a cabo este proyecto?

5. NO TIENES TIEMPO PARA PONERTE A ELLO Y TERMINAS ABANDONANDO

Y por último, algo muy relacionado con lo anterior. Cuando realmente quieres conseguir algo, ¿a qué haces lo que haga falta por encontrar tiempo para ponerte a ello?

Quizás comenzaste ese proyecto por compromiso con algo o alguien y ya no te llena como antes (o nunca te ha apasionado demasiado).

Entonces: ¿Para qué seguir atormentándote y sintiéndote culpable por no estar haciendo nada?

EN RESUMEN

En definitiva, las principales causas de que abandones proyectos sin parar, se debe a que:

  1. No tienes las ideas claras ni has meditado realmente sobre qué quieres conseguir.
  2. Tu falta de planificación hace que pierdas el rumbo y cualquier problema te parezca insalvable.
  3. Te anclas a decisiones pasadas que ya no están alineadas con lo que quieres hoy.

Tu vida cambia y quizás la meta por la que empezaste ese proyecto ya no te sirva porque ya no tienes las mismas prioridades que tenías al principio.

Por eso es tan importante parar, reflexionar y ver si debes cambiar el rumbo hacia otros proyectos y objetivos. Es algo que recalco mucho en mi curso Activa tu Brújula Interior, en el que enseño una metodología de trabajo (la que a mí me ha funcionado) y que te ayudará a centrarte, a aprender a decidir qué proyectos e ideas elegir y cuáles no, cómo prevenir y superar las piedras del camino y en definitiva, cómo dejar de abandonar todos los proyectos que empiezas.

E igual de importante que aprender a poner solución a las causas de estos abandonos, es aprender a agradecer todo lo que estos proyectos te han aportado en tu vida y las lecciones que te han enseñado. Así que si estás en ese momento de tu vida en el que algo por dentro te grita que necesitas cambiar de rumbo, no esperes que algo o alguien tome la decisión por ti. Sé fuerte, elige hacer aquellas cosas que realmente te hacen feliz y agradece todo lo que esa etapa te ha enseñado.

No hay nada más maravilloso que echar la vista atrás y sentirte orgullosa de todas esas decisiones que has ido tomando.

***

El post de ¿Por qué abandono mis proyectos y nunca termino lo que empiezo? aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

Hace unos años, cuando mi sensación día tras día podía describirse totalmente como “Caos Interior” y mi alrededor estaba gobernado por un “Caos Exterior”, sentía que debía poner foco a mi vida y cambiar el rumbo que estaba llevando hasta entonces.

Hace unos días escribí un post para el blog Partícula Traviesa. Me pidieron que fuera algo relacionado con la creatividad, el tema central del blog, así que me decidí por hablar de la relación entre Caos y Creatividad: ¿Es indispensable que exista caos para que surja la creatividad? Es una de las preguntas que hacía al principio del post (y que puedes leer aquí), justo antes de describir cómo era ese día a día caótico del que te hablaba al principcio.

Desde que escribí ese post llevo días dándole vueltas a cómo ha cambiado mi vida en tan poco tiempo. Bueno, dos años quizás pudiera parecerte bastante tiempo pero después de 30 años viviendo en un continuo desorden y tras más de diez años navegando sin rumbo, relativamente menos de 24 meses me parece un tiempo record para haber llegado al punto donde hoy me encuentro.

Por si no has leído mi historia (puedes hacerlo aquí), te contaré que con la llegada de los 30 comencé a plantearme qué había hecho con mi vida. Para nada me encontraba en el punto en el que quería estar ni era el tipo de vida que siempre me había imaginado que tendría. Fue como un momento de inflexión. La verdad, es que estaba tan feliz hasta que un día, como si me echaran un jarro de agua fría por encima, abrí los ojos, baje de las nubes y puse los pies en el suelo.

La sensación fue horrible y la verdad es que tardé muchos meses en salir de ese pozo oscuro en el que había caído. Me sentía indefensa, insegura. Podía sonreír por fuera pero en mis ojos se había apagado ese brillo que aparece cuando eres feliz. Y es que eso mismo, feliz, no me sentía para nada. Mi alrededor tampoco ayudaba mucho: “Tienes que centrarte”. Esa frase (y sus mil variantes, directas e indirectas), me llovía continuamente. Me pasé meses dándole vueltas a qué me pasaba. ¡No lo entendía! Veía a las personas de mi entorno que tenían tan claro “su propósito” en la vida, que estaban tan cómodas en sus rutinas diarias, que (aparentemente) todo iba bien…

Empecé a acudir a internet en busca de respuestas. Leyese donde leyese, parecía que todo el mundo decía que la única solución era encontrar “Tu Elemento”… ¡Arghh, qué gran error! Hasta me compré el libro de Ken Robison, en el que sólo cuenta historias de personas que tienen muy claro su (único) propósito en la vida. Ahora imagínate qué efecto puede tener eso en alguien que se encuentra totalmente perdido. Si tú también has pasado por esta etapa en algún momento de tu vida seguro que sabes a qué me refiero: Lo que hizo fue hundirme más en la miseria.

Sí. No sólo hizo que me frustrara y bloqueara más porque no era capaz de “encontrar mi elemento”, si no que hizo que perdiera unos valiosos meses de mi vida intentando buscar algo que no existe para las personas multiapasionadas: Estar centrada en una sóla cosa.

Yo que siempre me había sentido un bicho raro por ir saltando de pasión en pasión. Era un culo inquieto con mil pajaricos en la cabeza. ¡Pero es que me era imposible acomodarme como las personas que veía a mi alrededor!

  • “Tengo un curro de mierda, pero es lo que hay. Hay que pagar las facturas”
  • “No sé cómo te da tiempo a hacer tantas cosas. Cuando llego a casa, no tengo ganas más que de sentarme a ver la tele y ya…”
  • “Chica, qué ganas tienes de estar haciendo cosas. No sé para qué pierdes el tiempo con eso, si no te va a llevar a ningún lado”
  • “¿Pero no estabas con “esto” la última vez que nos vimos? Cada vez que hablamos me cuentas nuevos proyectos. Me agoto sólo de oírte”

Éstos son algunas joyas que solía oír cuando hablaba con los demás. Así que mi solución, fue dejar de expresar mis sueños y mis ideas por miedo a más “joyitas” como las anteriores (ya tenía bastante con lo que estaba lloviendo internamente como para que alguien externo le echara más leña al fuego).

Por fortuna, llegó el gran día que cambió mi vida:

Ese día en el que descubrí que era una persona MultiApasionada.

Recuerdo que estaba desayunando tan tranquila cuando de pronto aterricé en la página de Puttylike y comencé a leer a otras personas que tenían las mismas inquietudes que las mías. Recuerdo que casi me atraganto con el desayuno y recuerdo que me eché a llorar. No podía parar de llorar.

Recuerdo sobre todo la sensación de paz, tranquilidad y felicidad que me invadió. No estaba sola, había más personas como yo… ¡Si hasta teníamos un nombre! MultiApasionadas

Ha llovido mucho desde ese día. Y fue justo en ese momento cuando vi la luz al final del túnel y cuando mi vida comenzó a cambiar.

Después de todos estos meses echo la vista atrás y me doy cuenta que he llegado a un punto en el que me siento centrada. Estoy feliz, tengo claro el rumbo que quiero darle a mi vida, estoy trabajando en conseguir todo lo que me propongo y por fin comienzo a vivir la vida que siempre había querido tener.

Llegar a este punto no ha sido fácil. Han tenido que pasar muchos meses de ensayo y error (¡y los que quedan!). He tenido que decir “adiós” a proyectos y a personas que no encajaban con mi nueva forma de pensar no-culpable y orgullosa de lo que soy. Y como te he contado mil veces a lo largo de los post que he ido escribiendo hasta ahora en el blog: VALE LA PENA

 

MIS 5 PUNTOS CLAVES PARA PONER FOCO A TU VIDA

 

Si tú te encuentras ahora mismo en ese punto de tu vida en el que te sientes totalmente perdida, voy a contarte lo que para mí han sido los cinco puntos claves que me han hecho encontrar el foco que andaba buscando:

 

Pon foco a tu vida. Los 5 puntos claves que me han ayudado

 

1. Poner orden en tu vida.

Tanto interior como exteriormente. Cuando comienzas a aceptarte tal y como eres y a realizar un viaje de autoconocimiento interior, comienzas al mismo tiempo a poner en orden tu caos interior. Y poco a poco (o diría que casi a la vez) el cuerpo y tu mente te piden que comiences a poner en orden en tu espacio exterior.

Si no sabes muy bien por dónde comenzar, yo empezaría creando “tu rincón” en casa. Un espacio ordenado en el que puedas sentarte a pensar en ti, a realizar ese viaje interior sin distracciones de ningún tipo.

 

2. Comenzar a realizar pequeños proyectos.

Empieza eligiendo uno, un pequeño proyecto, sólo uno, y comprométete a llevarlo hasta el final. Puede ser algo como preparar ese rincón propio en casa, apuntarte a esas clases de yoga que llevas tiempo queriendo hacer, comenzar a comer sano, levantarte una hora antes todos los días para disfrutar de un rico desayuno, salir a dar un paseo todas las tardes, probar cada día un camino nuevo para ir o volver del trabajo…

Pequeños objetivos que te obliguen a realizar un pequeño cambio en tu rutina diaria, que te obliguen a salir poco a poco del círculo vicioso (léase, zona de confort), en el que te habías acomodado. Y sin que te des cuenta, el logro de estos pequeños objetivos te hará empezar a sentirte más segura de ti misma y pondrá en marcha la maquinaria que te hará querer seguir haciendo más y más proyectos, y probar más y más cosas nuevas.

 

3. Realizar un viaje interior, aprender quién eres realmente.

Una vez que comiences a abrir las puertas de tu mente que permanecían cerradas (seguramente porque tú misma las habías decidido cerrar: “Ojos que no ven, corazón que no siente”), dará comienzo ese viaje interior que te llevará a comenzar a aceptarte tal y cómo eres y te dará la fuerza necesaria para empezar a enfrentarte a tus miedos y a tus bloqueos. Te ayudará a ver cuáles son tus puntos fuertes, aprenderás a sacarles provecho, a sentirte orgullosa de ellos y empezarás a tener claro qué rumbo quieres darle a tu vida.

 

4. Sé tú misma.

Es de vital importancia que comiences a expresar lo que realmente piensas y sientes sin importarte si defraudas o no a los demás (realmente a quién te estás defraudando es a ti misma).

Y es de vital importancia que comiences a plantearte qué cosas de las que estás haciendo (o con las que te has comprometido), valen la pena realmente o no.

Tienes que abandonar el pensamiento de que estás atada de por vida a todos los compromisos que has adquirido. Tienes que dejar de decir que sí a todo lo que te propongan, sin darte tiempo a pensar si realmente es algo que está alineado con el tipo de vida que quieres tener o si te puede robar tiempo para dedicárselo a algo que realmente te valga la pena a ti, y sólo a ti.

Por ello no hay que tener miedo a decir que no. A decir que no a proyectos y a decir que no a las personas tóxicas de tu vida, las que sólo minan tu energía y tu autoestima. Hay vida más allá, realmente es lo que tu interior lleva tiempo gritándote en silencio.

 

5. Rodearse de personas creativas y multiapasionadas.

Va ligado a lo anterior. Si has acabado rodeándote de personas tóxicas (las que te dañan de alguna manera o las del tipo pesimista y acomodadas) necesitas eliminar las del primer tipo (las dañinas) y necesitas introducir urgentemente aire fresco en tu vida.

Y para ello no hay nada mejor que rodearte de personas que tienen las mismas inquietudes que tú, que sufren los mismos bloqueos, que te apoyen, con las que poder hablar abiertamente, sin miedo a ser juzgada y que se conviertan en compañeros de aventuras y de probar nuevas experiencias.

 

Estos cinco puntos clave son los que me han ayudado los últimos meses a salir del pozo, a dejar de navegar sin rumbo. Los que me han dado la patada en el culo que me hacía falta para ponerme en marcha y comenzar la aventura que estoy disfrutando hoy en día.

Hacer siempre las mismas cosas no te ayudará a eliminar de tu vida esa sensación de navegar sin rumbo. Al igual que intentar justificar tu miedo a salir de tu zona de confort poniendo mil y una excusas.

Si realmente quieres poner foco a tu vida, sólo tú vas a poder hacerlo. No esperes que nadie más lo haga por ti.

Tú decides: ¿Cambias o te quedas dónde estás?

***

Comparte tu experiencia con otras MultiApasionadas en el apartado de comentarios:

¿En qué punto de tu vida te encuentras ahora mismo? ¿Estás perdida o has conseguido poner rumbo a la vida que siempre habías querido tener?

¿Cómo fue el día que descubriste que eras MultiApasionada? ¿Qué estabas haciendo? ¿Qué te pasó por la cabeza y por el corazón?

***

El post de Mis 5 puntos claves que te ayudarán a poner foco a tu vida aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

Ésta es la Gran Pregunta que nos lleva de cabeza a la gran mayoría de los MultiApasionados:

  • ¿Me dedico sólo a una de mis pasiones?
  • ¿Dónde encontrar un trabajo que me ayude a desarrollar todo lo que me gusta?
  • ¿Y si monto un negocio… terminaré aburriéndome?
  • ¿Es posible combinar todas mis pasiones?
  • ¿Qué carrera o curso estudio si me apasionan un montón de áreas?
  • ¿A qué me voy a dedicar?

Cuando terminé el colegio y llegó el momento de elegir qué carrera estudiar lo tuve claro: Elegí la que era mi pasión en ese momento (la química). Así de feliz comencé la carrera de Ingeniería Química, disfrutaba de las clases, devoraba libros y libros sobre lo que iba aprendiendo… Hasta que, irremediablemente, llegó el día en el que perdí la pasión. Por aquel entonces no conocía el término MultiApasionada e hizo falta algún que otro pequeño empujón de mi familia y de amigas para no abandonar la carrera a falta de unas pocas asignaturas.

Terminé, con mucho esfuerzo, la ingeniería y llegó el momento de enfrentarme al mundo: ¿A qué me iba a dedicar yo ahora?

Veía a compañeros de clase que lo tenían muy claro (desde hacía tiempo además). Por contra, yo me encontraba súper perdida: la investigación, trabajar en una fábrica, en un laboratorio, en consultorías,…

No terminaba de ver clara ninguna salida. Algo me decía por dentro que no era mi camino. Pero entonces, ¿cuál era?

Así que comencé a hacer lo que muchos multiapasionados terminan sufriendo haciendo: saltar de un trabajo a otro, todos distintos, intentando encontrar “mi camino”, ese trabajo ideal que me llenara, que me hiciera feliz, que me hiciera saltar de la cama cada mañana deseando comenzar el día…

Muchas veces me he preguntado: ¿Existe ese trabajo ideal?

Fórmula para emprender MultiApasionada ¿Combino todas mis pasiones o me dedico sólo a una?

Si habéis leído mi presentación y mi historia (puedes leerla aquí si no lo has hecho), tuve una gran crisis cuando cumplí los 30. Fue el año en el que comencé a hacerme preguntas: ¿Qué quería hacer con mi vida? ¿Realmente iba a ser feliz por el camino que había tomado? ¿Por qué no podía dedicarme sólo a una cosa? ¿Por qué iba saltando de una pasión a otra y “no me centraba”?

Creo que de todas las fases de la vida se saca algo positivo. Y sin duda, de esa oscura etapa aprendí una de las mejores lecciones que podía tener: Era MultiApasionada, no tenía que centrarme, es algo maravilloso, hay muchísima gente como yo y muchas de ellas han logrado dedicarse a algo que les apasiona por completo.

Eso me abrió un maravilloso mundo de oportunidades y de esperanza.

Si otros multiapasionados lo han logrado. Yo también. Y algo me decía por dentro que fuera paciente, que esperase. Porque llegado el día, sabría encontrar la manera de dedicarme a algo que me hiciera feliz.

Leyendo las historias de otros multiapasionados por internet me he dado cuenta de una cosa: La mayoría tiene trabajos que evolucionan con ellos y sus pasiones. Se dedican unos años a una o varias de sus pasiones y, conforme éstas van transformándose en otras nuevas áreas de interés, muchos transforman sus trabajos y su forma de vivir a las nuevas pasiones que van llegando a sus vidas.

Y sobre todo lo que he visto es una cosa: Aprenden a disfrutar del momento, a disfrutar de cada una de sus pasiones y de las oportunidades que les brindan en cada etapa de su vida. No se sienten culpables por dedicarse hoy a hacer retiros fotográficos en lejanos países y mañana a montar una tienda de animales ecológica. No. Lo que hacen es disfrutar al máximo de cada etapa, sabiendo que es posible que llegue un día en el que ya no sientan esa pasión interior que les hizo comenzar y, sin ninguna culpa, deriven su energía a otra área de interés.

Un ejemplo conocido en el mundillo de internet es el de Deborah Marín, de OyeDeb. En la entrevista que le realicé el año pasado (puedes leerla aquí), Deb nos contaba esto:

“Aunque he tenido mil proyectos pululando a la vez en el pasado, ahora me he centrado en uno solo (oyedeb.com), pero lo he hecho de forma que dentro de la propia naturaleza del proyecto está la posibilidad de cambio continuo. Puedo permitirme explorar lo que quiera y como quiera, y atender y comunicar cualquier nuevo interés que surja, pero siempre dentro de una temática común, que es la exploración de la línea que separa la vida del trabajo especialmente cuando trabajas por tu cuenta.

La verdad, centrarme me ha servido mucho para dejar de sentirme perdida. Aunque no servía cualquier proyecto, tenía que cumplir un montón de requisitos y permitirme ser fiel a mi libertad de persona multi-apasionada.”

Deb comenzó su andadura empresarial con su proyecto handmade Dumbo. Tal y como cuenta en su web: “Poco a poco el blog y la escritura diaria se fueron adueñando de mi ilusión y mi atención hasta absorberlas completamente. Así, recuperé mi amor por la comunicación de la forma más inesperada.”

Tras montar dos empresas handmade más, Deb encontró por fin la manera de combinar sus pasiones en su proyecto actual: Oye Deb.

Los últimos días Deb ha publicado una serie de vídeos en la que nos habla de La Química Emprendedora y que está muy relacionado con el post de hoy. Ella habla en esos vídeos (puedes verlos aquí) que cuando sientes que la vida va pasando a tu alrededor y no terminas de sentirte del todo feliz, estás en “la zona gris”. Es esos momentos de los que os hablaba al principio del post, cuando sientes que no estás yendo por tu camino, que algo falla, que tu vida no te está llevando por dónde tú siempre habías querido ir.

Creo que los que tenemos ese espíritu emprendedor que nos mueve a hacer las cosas a nuestra manera, nunca seremos felices en un trabajo que nos corta las alas, que nos obliga a hacer la misma tarea repetitiva una y otra vez, que no fomenta tu creatividad. Quizás haya gente que sea feliz así. O, mejor dicho: Que se conforma con eso y piensa que es “lo que debería ser”. Pero si tienes ese gusanillo que te pica por dentro, tarde o temprano (si quieres ser verdaderamente feliz en la vida), te moverás a buscar la fórmula en la que emprender (o encontrar un trabajo) que esté hecho a tu medida, que te permita desarrollar tus pasiones, ser como eres y que te haga feliz.

Deb cuenta es sus vídeos de Tu Química Emprendedora que para encontrar esta fórmula debes tener en cuenta 4 fundamentos (ver vídeo 1):

  1. Que el trabajo no esté en “la zona gris”, que sea un proyecto que se sostenga a lo largo del tiempo, que no sea una pasión a corto plazo, si no que encuentres la manera de mantener esa química, esa pasión, durante al menos un tiempo.
  2. No busques resultados rápidos. Date tiempo. (Deb cuenta que a ella le llevó 5 años encontrar un trabajo que cumpliera todos estos requisitos).
  3. Ese trabajo tiene que darte exactamente lo que necesitas de él, que te haga feliz.
  4. Las fórmulas perfectas son como el ADN. No existen dos iguales. Es decir, que no intentes copiar la manera de trabajar de otra persona. Seguramente a esa persona le hará feliz porque le da exactamente lo que le hace feliz, pero eso no quiere decir que a ti te sirva. Necesitas encontrar tu propia fórmula base para luego crear la empresa apropiada o saber encontrar tu trabajo perfecto que te permita desarrollarte continuamente.

Hay un ejercicio (vídeo 2) en el que te enseña a hacer tu propia fórmula base mezclando 14 elementos que pueden formar esa fórmula que sería única para cada una de nosotras. A mí me ha salido la siguiente fórmula base:

La Química Emprendedora El Ideatorio Oye Deb

Y en el último vídeo, explica los siete pasos del método para encontrar la fórmula definitiva para emprender:

  1. Autoconocimiento laboral: Averiguar quién eres y cómo eres.
  2. Visualización aplicada: Cómo es tu trabajo y tu vida ideal.
  3. Receta de la felicidad: La combinación de los puntos anteriores + tu fórmula base.
  4. Ideación: Pensar ideas y opciones de trabajo más concretas.
  5. Decisión: Elegir una idea ganadora.
  6. Modelar: Dar forma a esa idea concreta que has elegida.
  7. Organizar: Ver los recursos que tienes y necesitas para ejecutar esa idea.

Cómo llevar a cabo cada uno de estos siete pasos lo explica en su curso El Ideatorio, del que te conté mi experiencia el año pasado (puedes ver el post aquí).

Cuando yo lo hice en su día me encontraba en ese momento tan oscuro del que te hablaba al principio del post, con la llegada de los 30 y en el que me sentía totalmente perdida. El Ideatorio junto con Mi Diario me ayudaron a despejar esas nubes de dudas e incertidumbre que se cernían sobre mí y a darme la patada en el culo que necesitaba para luchar por la vida que realmente quería tener.

Después de un tiempo dándole vueltas, creo que he encontrado la fórmula emprendedora perfecta para mí y que combina mis pasiones y me ayudará a vivir ese estilo de vida que siempre he querido:

  • Coaching y Gestión del Tiempo, ayudando a otras multiapasionadas y personas creativas a sacar adelante sus proyectos y sus sueños.
  • Diseño gráfico, diseñando nuevos productos de papelería (además del Planner MultiApasionado) que puedan ayudarte a gestionar tu tiempo de una manera divertida.
  • Mi gran sueño desde pequeña de tener mi propia tienda, con mis productos y un montón más muy chulos que estoy deseando enseñarte.
  • Escribir libros. He publicado el primero a finales de 2015, Tu Cuaderno de Viaje y tengo en la cabeza varias ideas para desarrollar los próximos años.

Seguro que surge alguna cosa más, pero creo que esta combinación va a ayudarme a mantener siempre mi mente motivada y en continuo movimiento creativo.

Y tú, ¿has encontrado tu fórmula perfecta para emprender?

Cómo lo has logrado: ¿Has combinado varias de tus pasiones o has decidido centrarte en sólo una?

¿Has probado las dos opciones en el pasado? ¿Cómo te fue?

¿O por el contrario, necesitas ayuda para saber qué camino escoger y/o una pequeña patada en el culo para ponerte a ello?

***

El post de ¿Combino todas mis pasiones o me dedico sólo a una? aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

Hace ya dos semanas que comenzó el año. No sé a ti, pero a mí me gusta hacer un parón y recapacitar sobre los buenos propósitos que me marqué a final de año: ver si realmente están bien planteados, si me dejé llevar por la emoción de comenzar un año nuevo (con sus mil posibilidades) y me marqué demasiados o no los suficientes, si son los adecuados, si estoy cumpliendo todo lo que dije que iba a hacer…

No sé si lo has hecho alguna vez, si lo haces pasados unos meses o sólo te planteas este tipo de revisiones cuando termina el año y te das cuenta que el tiempo se te ha escapado de las manos (otro año más).

Mi experiencia me dice que cuánto más a menudo hagas estos ejercicios, menos te desviarás de tus objetivos y del camino a la vida que realmente quieres tener.

En Tu Cuaderno de Viaje he incluido una pauta para realizar las revisiones semanales que aconseja el Reto Zen to Done. Siguiendo el método de la Agenda MultiApasionada, también tienes una serie de preguntas y ejercicios para reflexionar al principio y final de cada uno de los cuatro trayectos. Y la parte más importante, el principio de la aventura con la que comienza Tu Cuaderno de Viaje, en la que tienes un montón de ejercicios que te ayudarán a reflexionar sobre “Tu Antiguo Yo” y cómo puedes convertirte en “Tu Nuevo Yo”.

Me gustaría mostrarte en el post de hoy tres de estos ejercicios, para que reflexiones sobre lo que eres hasta ahora, lo que has conseguido, lo que quieres dejar atrás… Y sobre quién quieres ser realmente. Ese “Nuevo Yo” que lucha por ser como siempre ha querido ser y por conseguir lo que siempre ha soñado.

Quería mostrarte esta semana las claves para escribir tu plan de acción de tus objetivos, cómo deben ser los pasos a dar y los mini-pasos para lograr todo lo que te propongas, pero me ha parecido más interesante invitarte a hacer primero esta reflexión y enseñarte a lograr lo que saques hoy de aquí en el próximo post.

Quién te diga que ha conseguido algo de la noche a la mañana, no está siendo del todo sincero contigo.

Una cosa es que te toque la lotería y otra, muy distinta, que alguien haya conseguido alcanzar sus metas sin esfuerzo. Nadie te habla del proceso previo al éxito, todo el tiempo que ha estado cosechando el fruto de aquella semilla que plantó cuando todo lo que ha conseguido eran tan sólo sueños.

Tienes por delante de ti casi un año. Tiempo durante el cual puedes dar los pasos necesarios para transformar tu mundo, para transformarte en aquella persona que siempre has querido ser y para transformar tus sueños en realidad. Porque se puede, porque tú puedes.

Si estás buscando esa varita mágica que te haga conseguir todo lo que quieres, ya la tienes, siempre la has tenido: Eres tú.

 

Di ADIÓS a “TU ANTIGUO YO”

“Tu Nuevo Yo” puede comenzar a partir de ahora. Es el momento de dejar atrás todas las piedras que estás cargando en tu mochila. No hay nada peor que vivir con la vista en el pasado, sufriendo por las malas decisiones que has tomado, o por las que siempre has querido tomar pero no te has atrevido a hacer.

El primer paso para el cambio es mirar al frente, dejar atrás todo lo que (y a todo quién) lleva tiempo haciéndote daño, dejando atrás todo lo que no te deja avanzar. Porque una cosa tiene clara todo el que ha conseguido lo que quiere: cuesta trabajo, tiempo y esfuerzo. El camino no es fácil, tu vida va a cambiar seguro, pero si consigues lo que siempre has soñado la recompensa valdrá la pena.

Este es el primer ejercicio que te invito a que hagas:

Coge papel y boli. Tómate un par de minutos, diez, un par de días. Lo que necesites…. Abre tu mochila, coge una a una todas las piedras que encuentres y di adiós a todo lo que quieras olvidar y cambiar.

Escríbelo, deja que salga, que fluya de lo más hondo de ti afuera.

Guarda el papel, cómo recordatorio de lo que quieres dejar atrás o para revisarlo dentro de un año y ver todo lo que ha cambiado. O quémalo y saca todas esas piedras de tu vida para siempre. Elige la opción que más te guste.

Di HOLA a “TU NUEVO YO”

Una vez te has deshecho de esa pesada carga, llega el momento de sentar las bases de “Tu Nuevo Yo”. Para ello, no hay nada mejor que enfrentarte a tus sueños, a lo que de verdad has querido hacer siempre.

Por ello te planteo un segundo ejercicio:

Coge un folio en blanco. Dibuja donde tú quieras un pequeño círculo.

Ese pequeño círculo representa tu zona de confort, ese mullido sofá en el que te refugias para no enfrentarte a tus miedos, a hacer cosas distintas, a hacer algo “que está mal visto” (aunque por dentro estés muriéndote de ganas por hacerlo).

Tienes frente a ti todo un mundo de posibilidades, de opciones posibles. El ejercicio es el siguiente: Sitúa en el gráfico siguiente todas las cosas que llevan tiempo pasándote por la cabeza pero tienes miedo a hacer, todo lo que se te ocurra que podrías intentar los próximos meses.

Lo que esté dentro de lo que conoces, sitúalo dentro del círculo que representa tu zona de confort. Todo lo demás, sitúalo fuera.

Cuando termines, vuelve a coger la hoja y observa:

  • ¿Cuántos sueños están dentro del pequeño círculo?
  • ¿Cuántas posibilidades existen si te animas a salir de él?

Antes de seguir, échale un vistazo a este post que escribí hace unas semanas. Haz el ejercicio que te enseñaba en él.

Ahora, una vez que has descargado de peso la mochila que te impedía avanzar, que has visualizados tus sueños y todas las locuras que llevas tiempo queriendo hacer, que te has dado cuenta de todas las excusas que te has estado repitiendo hasta ahora, hasta que te las has creído.

Una vez que has realizado los ejercicios anteriores, te invito a que hagas un último ejercicio:

  1. Haz un listado de todos esos sueños que has apuntado en el folio del segundo ejercicio (el del pequeño círculo) y piensa y anota porqué quieres hacer cada uno de ellos o qué quieres conseguir con ello.
  2. Después, dibuja dos columnas a su derecha. Una será la columna del Miedo y la otra la columna de la Emoción. Puntúa del 1 al 10 el nivel de miedo que te produce y del 1 al 10 el nivel de excitación o emoción que sientes al pensar que consigues cada una de las cosas de tu listado. (Siendo 1 muy poco y 10 ¡muchísimo!)
  3. Las cosas que son las más aterradoras y emocionantes a la vez son las que tienes que perseguir. Subraya todas aquellas que tengan una puntuación de más de 5 en ambas columnas (miedo y emoción). ¡Esas son las cosas por las que vale la pena luchar este 2016!

¿Te sorprende el resultado?

Quizás habías marcado como objetivos para este año otros muy distintos, otros que pensabas eran los correctos, los que de verdad pensabas que estaban alineados con lo que siempre habías querido….

Como MultiApasionada sabes lo que significa abandonar un objetivo a mitad, un curso, una pasión,… Sentir esa emoción es sin duda el motor que te mueve a luchar por tus pasiones, a no pensar en otra cosa todo el tiempo.

El ingrediente secreto que hará que el motor no pare es sin duda el miedo. La combinación de ambas es sin duda la mezcla perfecta. Si algo no te da miedo, terminará aburriéndote. No te aportará nada, no te hará enfrentarte a esos miedos, no te hará crecer como persona.

Reflexiona sobre el resultado de todos los ejercicios.

Replantéate tus objetivos para este año (y para los siguientes).

Lucha por quien de verdad eres.

***

Estos ejercicios, y muchos más, en Tu Cuaderno de Viaje.

El post Deja atrás a TU ANTIGUO YO. Construye TU NUEVO YO aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

Con este post despido la serie especial sobre los bloqueos más comunes de los que te he ido hablando las pasadas semanas. Si te has perdido alguno, hemos hablado:

He querido dejar este último bloqueo para el final, ya que fue el que dio origen a todos estos post a principios de año. Tras el lanzamiento de la Agenda MultiApasionada algo cambio. Me sentía bloqueada, la creatividad se había esfumado de repente y, del día a la mañana, el caos se había vuelto a instaurar en mi vida.

No entendía qué estaba pasando. El lanzamiento de la agenda había sido todo un éxito: 3 ediciones, casi 200 aventureros habían elegido cambiar sus vidas y yo, en vez de sentirme alegre y feliz me sentía triste, perdida y con ganas de esconderme de todo. En el fondo sospechaba lo que podía estar pasándome, pero no era capaz de reconocerlo o no podía creérmelo. La historia se estaba repitiendo, ya había pasado por esos sentimientos unos meses atrás con mi anterior proyecto, La Boda de tus Sueños, y me invadía el miedo a que el fin de este proyecto pudiera ser el mismo que fue entonces.

Ponerle nombre a los sentimientos, problemas y emociones que tenemos y sufrimos en nuestro día a día ayuda mucho, ya que te da pie a plantarle cara y buscar una solución.

En mi caso, la persona que le puso nombre a toda esa vorágine de sensaciones que estaba sintiendo fue Clara, de Pearl Knitter (a la que pudiste conocer un poco más de cerca la semana pasada). Clara llegó a mi vida como caída del cielo y me escribió un email contándome que sabía exactamente por lo que estaba pasando, que ella también lo había sufrido y que se consigue salir. Y lo mejor de todo, puso un nombre al mal que sentía:

Miedo al Éxito

Desde entonces he estado investigando por internet y he descubierto que es un tipo de bloqueo que sufre muchísima gente. Más, incluso, que los que sufren miedo al fracaso.

También he visto que pueden darse DOS TIPOS de bloqueo relacionados entre sí:

  1. Los que tienen miedo (inconsciente) de tener éxito y se sabotean (inconscientemente) para no conseguirlo.
  2. Y los que logran llegar a tener éxito en algo, pero luego no son capaces de seguir y se sabotean (inconscientemente) para no volver a conseguirlo.

Los psicólogos dicen que de puertas para afuera puede confundirse con el miedo al fracaso pero en realidad, en la mayoría de los casos lo que se esconde detrás es miedo al éxito.

Un ejemplo del primer caso sería una persona que se pega toda la vida trabajando duro, es eficiente y la mejor en su campo. Llega un día en el que sus jefes deciden ofrecerle llevar un proyecto muy importante, saben que es la mejor para el puesto. Sin embargo, llegado el momento, nuestro protagonista rechaza la oferta explicando que no es lo suficientemente bueno, que no está preparado y que seguro hay otra persona que puede hacerlo mejor.

Un ejemplo del segundo caso sería una persona que ha luchado y luchado durante un montón de tiempo para conseguir algo. Y llegado el día, ¡lo logra! Sin embargo, pasada la alegría inicial todo se desvanece. De cara al exterior todo el mundo espera más, seguro que es capaz de algo mejor. Nuestro protagonista no lo ve así: ¿cómo va a superar lo que ya ha conseguido? Inconscientemente no se ve capaz y prefiere “retirarse” del juego.

He querido recalcar la palabra INCONSCIENTEMENTE porque es la manera en la que las personas que tienen miedo al éxito se sabotean.

 

CAUSAS

Las razones por las que se da este tipo de miedos son muy variadas:

1. Pasarás a ser conocido:

Esto es un problema para la gente que es tímida o introvertida. Saben que si logran ese objetivo van a pasar a ser personas conocidas, estarán en el punto de mira. Esa sensación o miedo a la violación de su intimidad puede llegar a ser demasiado fuerte y deciden quedarse donde están para seguir permaneciendo en un segundo plano.

2. Los demás esperarán que lo logres de nuevo:

Lo que hemos hablado antes. Los demás esperan más de ti tras un éxito, seguro que eres capaz de lograr algo mejor, más grande, más impactante. Al aumentar la presión exterior puede disminuir el deseo a seguir, hasta el punto incluso de llegar a hacer desaparecer esa motivación inicial.

3. El éxito implica un cambio:

Es inevitable. Una vez se haya logrado el objetivo puede que tengas que cambiar tus hábitos, tu modo de vida, el lugar donde vives, empezar nuevas relaciones, tener menos tiempo para los tuyos… Salir de tu zona de confort no siempre es fácil y el miedo a perder todo lo que ya has conseguido hasta ahora puede hacer que decidas dar un paso atrás, llegado el momento de saltar hacia delante.

4. Después del éxito, tienes que cumplir unas expectativas:

Un poco unido a la segunda razón. La gente da por hecho que a partir de ese momento vas a tener que comportarte de una manera, han creado unas expectativas en torno a ti que, si no cumples, les causará decepción e incluso llegar a pensar que el éxito inicial pudo deberse a la suerte y a que realmente no vales tanto como ellos esperaban.

5. Miedo a la crítica:

Otro de los aspectos que, inevitablemente, trae consigo el triunfo de alguien en algo son las envidias. Mucha gente es feliz criticando a los demás. Les da igual tengan razón o no, sea verdad o mentira, lo importante es buscar cualquier pequeño detalle que dé pie a poder juzgar a esa persona. Este tipo de personas no han logrado (ni lo harán) tener éxito en su vida y es su manera de sentirse mejor interiormente.

 

Pongámonos en un caso que muchas vais a conocer: los blogger. Empiezas a compartir tu experiencia, conocimiento, pasiones, etc en tu blog. Poco a poco la cosa va creciendo, a la gente le gusta lo que haces y terminas siendo muy conocida. Has pasado de una situación en la que si cometías un error tan sólo se enteraba tu círculo más cercano, a una situación en la que te siguen miles de lectores que están pendiente de lo que publicas en el blog, en las redes sociales, en cómo lo estás haciendo, … ¿a quién no le daría miedo esta nueva situación?

Como ves, tener éxito implica demasiada responsabilidad para algunas personas. Desde niños nos han educado a saber enfrentarnos al fracaso, a aceptarlo, a seguir luchando. Sin embargo, no recibimos mucha formación sobre cómo llevar el éxito. Si estudias y sacas buenas notas, eres una empollona (siempre con tono despectivo). Incluso algunos padres se sienten incómodos porque “estudias demasiado y no sabes disfrutar de la vida”. Si tienes dotes de liderazgo, “te lo tienes muy creído”. Al que triunfa demasiado, termina siendo diferente y por tanto, rechazado…

Parece que nos educan más para que aprendamos a aceptar el fracaso y amoldarnos de la mejor manera a él, que a luchar por lo que queremos y aprender a esforzarnos más y más para sacar cada vez lo mejor de nosotros mismos.

 

SOLUCIONES
¿QUÉ PASARÁ SI LO CONSIGO?

Ésta es una pregunta que deberás hacerte para estar prevenida ante contratiempos que podrían surgir después de haber conseguido tu objetivo. Lo bueno es que, al conocerlos de antemano, podrás ponerle remedio.

He visto éste ejemplo por internet que podría mostrarte a qué se refiere: Imagínate que quieres adelgazar 10 kg. Una vez consigas tu objetivo, vas a estar más delgada y, quieras o no, vas a necesitar ropa de la talla nueva si no tienes. Eso va a suponer un gasto de dinero y ahora mismo estás fatal de pasta. Teniendo esto en cuenta, puedes marcar un plan para no sufrir por el tema del dinero más tarde: puedes ir ahorrando una cantidad cada mes, puedes buscar tiendas de segunda mano, puedes aprovechar las próximas rebajas, etc etc etc

El tema no es que busques excusas para no llevarlo a cabo, si no que puedas buscar soluciones con tiempo que te ayuden a disfrutar de pleno de tu éxito.

¿LA BASE ES BUENA?

Algunas veces no logras disfrutar del éxito porque la base sobre la que estaba basada tu motivación no era buena. Por ejemplo, cuando quieres conseguir algo para demostrarle a otra persona “que tú lo vales”, “que puedes hacerlo”, “que no eres tan “xxx” como ellos decían”,…

Por lo que he leído son las llamadas: motivaciones defectuosas. No implican que lo que vayas a conseguir vaya a estar mal, simplemente que al no constituir una base sólida no te van a hacer disfrutar del éxito al 100% como hubieras querido o, por otro lado, no te van a ayudar a seguir luchando por un nuevo éxito.

PIENSA EN TODO LO QUE VAS A CONSEGUIR

Si te preocupan todos los cambios que van a llegar a tu vida tras conseguir tu objetivo, hazle frente y haz una lista de todas las cosas buenas que el éxito traerá consigo. Una buena opción además, para verlo de una manera más visual sería que crearas un Moodboard con todas esas imágenes, frases, etc que evoquen esa nueva vida que quieres conseguir (si no sabes cómo, la semana que viene te cuento cómo crear tu moodboard).

 

Por último, me encantaría compartir contigo una conferencia que he encontrado en TED sobre el éxito, el fracaso y cómo seguir adelante. Estoy segura que te va a encantar:

Si no puedes ver el vídeo haz click aquí.

 

¿Has sufrido alguna vez de Miedo al Éxito?

¿Cómo lograste superarlo?

¿Algún consejo para quien pueda estar sufriendo ahora por este tema?

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El post de Ayuda, ¡estoy bloqueada! – Miedo al Éxito (y después llegó el caos) aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

Tener miedo al fracaso es lo mismo que tener miedo a pasar vergüenza. No quieres defraudarte a ti misma ni a los demás. Sin embargo, al dejar de hacer algo por miedo a fracasar estás defraudándote sólo a ti. Es la pescadilla que se muerde la boca.

Si no fuiste la persona más popular de clase, seguramente el fracaso te recuerde a esos momentos del pasado en el que los demás se reían de ti. Y si fuiste una persona popular, estarás bloqueándote por miedo a mostrar al mundo que no eres tan buena como el resto cree que eres. En ambos casos, ¿mejor no intentarlo, verdad?

Gran error.

No sólo estarás dejando tus sueños a un lado sino que además estarás aparcando la posibilidad de demostrarte a ti misma que todos esos pensamientos negativos son totalmente falsos.

¿Te acuerdas lo que te contaba la semana pasada? Por mucho que te imagines cómo será tu futuro después de dar ese paso que no te atreves a dar, la realidad siempre superará todo lo que habías imaginado. Tus sueños crecerán, verás cómo se van haciendo realidad poco a poco y te transformarás en una persona que jamás creíste que podrías llegar a ser.

¿Cómo sé si tengo miedo al fracaso?

Seguramente estarás sufriendo alguno de estos hechos:

  • Te preocupa lo que los demás puedan pensar de ti si fracasas.
  • Te preocupa que tu entorno u otras personas que valoras pierdan el interés o la confianza en ti si no consigues los resultados esperados.
  • Te cuestionas tu capacidad para conseguir lo que quieres.
  • Sueles decirle a los demás que no eres muy buena con esto o lo otro (así no esperarán mucho de ti, ¿verdad?)
  • Si ya has fallado en algo en el pasado no te paras a pensar en cómo podías haber llegado a un resultado distinto. Simplemente te culpas por ello e intentas “esconderlo” en tu subconsciente.
  • Sueles buscar excusas para no ponerte con las tareas que te pueden ayudar a avanzar en tu proyecto. Todo parece más urgente que lo que realmente importa para conseguir tus sueños.
  • No estás satisfecha con tu vida, pero tampoco haces nada por remediarlo. Tratar de cambiar algo de la situación actual es un riesgo demasiado grande.

Cómo muchas otras veces, vemos el éxito de los demás cómo un camino muy fácil. Del día a la mañana alguien se ha convertido en millonario, ha triunfado en su trabajo o ha conseguido lo que quiere.

Casi parece un milagro y no nos paramos a pensar que, detrás de cualquier éxito, hay un montón de trabajo y tiempo invertido. Seguramente esa persona haya fallado mil veces antes de conseguir vencer una sola vez. Toda esta parte no la suele contar mucha gente, no es bonita. Pero estoy convencida que si les preguntas estarán encantados de contarte su historia, su camino y verás cómo se sienten orgullosos de haber superado todos los obstáculos que se han encontrado por el camino.

Inténtalo. Pregunta a tres personas de tu entorno que consideres que han tenido éxito en algo cómo ha sido el camino hasta esa situación actual. Te sorprenderá su respuesta. Y, ¿sabes qué? que si ahora te paras a pensar en tres logros que hayas conseguido tú a lo largo de tu vida también te vas a dar cuenta que el camino anterior no fue fácil. ¿No me digas que no te sientes orgullosa de lo que has conseguido?

También puedes darte cuenta de otro hecho cuando comiences a indagar en ti: y es que seguramente algún fracaso pasado te haya llevado a triunfar en otra cosa totalmente distinta. Algo en lo que ni siquiera te habrías fijado si no te hubieran cerrado esa puerta en el pasado.

Por eso cuando una puerta se cierra se dice que una ventana se abre. Todo en esta vida son oportunidades que tienes que aprender a ver. Quizás no sea posible verlas ahora, pero pasado un tiempo, cuando eches la vista atrás, sabrás apreciarlas.

Así que, ¿qué puede pasar si algo no sale cómo esperabas? ¡Pues nada! Que aprenderás que ese camino no es el adecuado y la vida te da otra oportunidad para dar un paso atrás e intentar el otro camino que descartaste anteriormente.

Es normal que tengas miedo a que las cosas no salgan bien. ¡Nos pasa a todos! Pero la única manera de saber si va a salir bien o va a salir mal es enfrentarte a ello. Aquí lo importante es disfrutar de la experiencia. Piensa que siempre, siempre, vas a aprender nuevas cosas que te servirán en el futuro (próximo o lejano). Nuevas cosas que te servirán a ti y no a los demás a seguir avanzando.

Normalmente la gente que tiene miedo a cambiar suele exteriorizar sus sentimientos a través de comentarios negativos que tan sólo intentan hacer que su entorno no cambie, no evolucione. De esa manera, si su entorno se mantiene fijo, esas personas con miedo al cambio no tienen porque preocuparse ni sentirse culpables por no conseguir ninguno de sus sueños.

Es por ello, que si te encuentras rodeada de personas así, que te dicen constantemente que “no puedes”, “eso es muy difícil”, “no te molestes en intentarlo”, “fíjate lo que le pasó a fulanita por querer hacer eso”, … lo mejor es abrir la puerta a nuevas personas que introduzcan un poco de aire fresco en tu vida: unirte a alguna actividad creativa, hacer algún curso relacionado con eso que quieres conseguir, empezar un blog, … Cualquier opción es buena.

No esperes resultados distintos si siempre haces lo mismo

No sé si recuerdas que uno de los libros que sorteaba en el primer aniversario del blog se llamaba: Donde tus Sueños te lleven, de Javier Iriondo. Es un libro perfecto si necesitas que alguien te abra los ojos, si te sientes estancada en tu vida y no sabes cómo avanzar. A mí me ayudó mucho en su día y te lo recomiendo al 100%.

Échale un vistazo a este vídeo:

Si aun así te sigue costando arrancar párate a pensar por un momento:

¿Qué es lo peor qué podría pasarte? Y, en ese caso, ¿podrías hacer algo por remediar o mejorar esa situación? ¿Cómo podrías hacerle frente? Seguro que se te ocurre al menos una cosa que podrías hacer para esquivar esa pequeña piedra del camino y que no te impida continuar tu viaje hacia tu objetivo.

Y, aunque llegado el momento la cosa no saliese como esperabas, no te centres en lo que ha salido mal si no  en todas las cosas que han salido bien, todo aquello que has hecho, lo que has conseguido y lo que te ha hecho llegar a esa nueva etapa del camino en la que te encontrarás.

Ahora párate a pensar: ¿Qué pasaría si no hicieras absolutamente nada? ¿Te gusta más cómo es tu vida actualmente?

Pero, ¿y si tuvieras éxito? ¿Cómo cambiaría todo? ¿se te mueve algo por dentro sólo de pensarlo? Pues agárrate a ello y deja de darle vueltas.

Cómo te he comentado muchas veces el éxito para conseguir algo radica en dividir lo que tienes que hacer hasta los pasitos más minúsculos. Comienza por esos pequeños pasos, céntrate en dar sólo esos pasitos que te irán acercando poco a poco a tu objetivo y, el día que menos te lo esperes, ahí estará. Delante de ti. Esperándote con los brazos abiertos.

Por último, te invito a que veas esta charla de TED que resume a la perfección todo lo que te he contado en este post:

Si no puedes ver el vídeo haz click aquí.

¿El miedo al fracaso es, en tu caso, lo que te impide avanzar?

¿Cómo ha sido el camino hacia alguno de tus éxitos pasados?

¿Has preguntado a tres personas que hayan tenido éxito? ¿Cómo han sido sus caminos?

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Durante o después de un bloqueo es muy común tener la sensación de comportarte como una gallina sin cabeza. Es como si tu cuerpo siguiera la rutina diaria, das vueltas y vueltas de una idea a otra sin llegar a empezar ninguna. Nada te convence, te sientes apática.

Unos días no tienes fuerzas y otros te levantas con la intención de comerte el mundo. Lo malo es que, al final del día, te acuestas con la sensación de no haber tomado ninguna decisión. No eres capaz de encontrar tiempo para ti. Tampoco eres capaz de encontrar tiempo para algún proyecto ya que realmente tampoco eres capaz de elegir uno o, realmente, ninguno te motiva lo suficiente como para volver a arrancar la maquinaria.

¿Qué hacemos en estos casos?

Te cuento lo que hice en su día y lo que voy a hacer ahora. Si has leído post anteriores o estás apuntada al newsletter sabrás que he pasado por un período de hibernación creativa a raíz ¿del embarazo? (eso creo).

Y si te ha pasado lo mismo, te encontrarás fustigándote todos los días pensando: ¿y ahora qué? … Con lo claros que parecían los objetivos hace unos meses. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo vuelvo al punto en el que tenía mil mariposas por el estómago?

Pues no sé para ti, pero la respuesta no es fácil. Si ya has pasado por ello, seguramente recordarás esa sensación de la que hemos hablado muchas veces:

Te has adentrado en un estado en el que estás esperando que alguien llegue con su varita mágica y en un efectivo golpe te haga encontrar la respuesta. O, dicho de otro modo, crees que alguien va a llegar con una gran bola de cristal y te va a mostrar el camino que debes tomar.

Pero, oh señoras. La respuesta como siempre es el camino más fácil: Y es que si esperas que alguien arregle tu camino sin arreglar tu misma tu interior, estás muy pero que muy equivocada.

Ni va a aparecer el hada madrina, ni existen las bolas de cristal que te muestran tu futuro.

La respuesta tenemos que buscarla nosotras mismas.

¿Y cómo?

Pues voy a remontarme casi doce meses atrás y te voy a contar qué me funcionó en su día. Y qué, espero me vuelva a dar los mismos resultados que estos meses atrás (¿por qué no?).

Si te has salido del camino, si te has tropezado con un montón de piedras. ¿Qué vas a hacer? ¿Quedarte sentada esperando a que vengan a buscarte? ¿O ponerte la zapatilla que se te ha caído y volver a ponerte en marcha?

Pues ahí está el tema.

Párate a pensar: ¿Qué diferencia había entre las épocas que estabas más activa creativamente y ahora que estás de bajón o bloqueada?
  • ¿Cuánto tiempo te dedicabas a ti misma?
  • ¿Disfrutabas de nuevas experiencias?
  • ¿Aprendías sobre algo nuevo?
  • ¿Practicabas alguna pasión?
  • ¿Te parabas a pensar en lo que te hacía feliz?
  • ¿Dedicabas tiempo cada día a agradecer lo que tenías?
  • ¿Pasabas tiempo con la familia, amigos y seres queridos?
  • ¿Estabas rodeada de gente creativa?
  • ¿Compartías tus proyectos e ilusiones con otras personas?
  • ¿Sacabas tiempo de debajo de las piedras para hacer las cosas que querías o te gustaban?
  • ¿Tenías sueños o algún objetivo que te motivaba a continuar?
  • ¿Hacías planes?
  • ¿Tenías un control sobre las tareas que debías hacer?

Seguro que se te ocurren mil preguntas más y mil diferencias entre esas fases y la fase actual.

Es muy muy muy complicado volver a encontrar la pasión y volver a tener sueños cuando ni si quiera te das permiso para dedicarte un tiempo al día, aunque sean cinco minutos. Estás tan amoldada a la rutina que simplemente te dejas llevar por la corriente actual. ¡Ni siquiera dedicas tiempo a pensar!

Lo más cómodo se ha vuelto: levantarte, trabajar, llegar del trabajo reventada, dejarte vencer por ese estado apático, echarle la culpa al exceso de trabajo, a la salud, al no querer saber qué hacer con tu vida… En definitiva: te has vuelto vaga y has tirado por el camino fácil: la culpa es de un factor externo que no depende de ti.

¡ERROR!

Ya lo vimos hace varios meses: en el momento en que la maquinaria se para es muy complicado volver a ponerla en marcha (¡pero no imposible!)

Doy fe (y me autoflagelo por haberme dejado llegar a este punto).

Don’t worry, hay solución. Así que ni tu ni yo nos vamos a seguir flagelando por ello.

SOLUCIÓN:

Introducir pequeños cambios que nos vayan ayudando a ir saliendo de este estado de hibernación. Realmente nuestra maquinaria está muy sedienta de lubricante, pero nuestra mente no puede pasar de 0 a 100 en un segundo. Lo mejor es reparar lo que esté roto, lubricar e ir probando todos los engranajes, que funcionen bien, cambiar los que se hayan estropeado y, una vez esté todo en marcha de nuevo, comenzar un tratamiento preventivo para que esto no vuelva a pasar.

¿Qué has dejado de dedicarte tiempo para ti?

Fija 5, 10, 15, 30 minutos al día para volver a conectar con tu interior y tus sueños. Y no significa que ese tiempo sean los cinco minutos de ducharse, la media hora que te cuesta ir y volver al curro,… No. Tiene que ser un tiempo en el que te sientes frente a un papel y simplemente escribas, pintes, colorees, bailes, medites,… Unos minutos en los que vas a sacar fuera todo lo que llevas dentro, o escribir/pensar/expresar algo que te haga sentir feliz, triste, ilusionada, sexy,… tú elegirás cada día el tema. Y cada día lo expresarás cómo más a gusto te sientas.

“¡Pero es que no tengo tiempo!”

¿No eras capaz de levantarte hace unos meses a las seis de la mañana para llevar adelante ese proyecto? ¿Seguro que no puedes cambiar el sentarte en el sofá por esos minutos para ti? ¿O dejar de tomar un café de una hora todas las mañanas con las demás mamis del cole? ¿O acostarte cinco minutos más tarde? ¿O dejar de estar pendiente del whatsapp, redes sociales o navegar sin sentido por internet?

Venga, ¡seguro que ahora estás haciendo un montón de actividades improductivas que puedes cambiar por esos cinco minutos diarios para ti!

“Es imposible. Tengo demasiadas cosas que hacer…”

¿Seguro? ¿Realmente son taaaaaaan importantes todas esas tareas que están por encima de ti, tus pasiones y tus sueños? ¿O sólo son excusas para no enfrentarte a lo que de verdad te puede cambiar la vida y hacer feliz? Se está tan cómoda en tu sofá blandito lleno de cojines mulliditos que no es nada fácil sentarte en esa otra silla tan tosca y fea, ¿verdad?… (lee sin falta este post para saber de qué va el tema).

“Vale, me he dado cuenta que debo cambiar. ¿Y cómo me organizo para sacar tiempo de debajo de las piedras?”

¿Conoces el Reto Zen to Done? A mí me ayudó muchísimo a limpiar mi mente de obligaciones, a ser muy productiva, conseguir todo lo que me propuse, a mantenerme motivada en mis objetivos, a ser por fin organizada…

(hablo en pasado porque la hibernación hibernal se llevó mi organización y planificación y voy a volver a ponerme a ello para conseguir todo lo que conseguí en su día gracias al Reto ZTD).

Cambia el “tengo qué hacer esto” por el “Voy a hacer…”

“Tener que” equivale a “debería hacerlo, pero en el fondo sé que voy a posponerlo siempre”. En cambio el “voy a hacer” te ayuda a decirte a ti misma: “Sí, ¡lo voy a hacer! Sin excusas”.

Recuerda: No vale hablar si no te pones plazos. Si decides hacer una cosa, decide al mismo tiempo cuándo lo vas a hacer.

“Necesito algo para motivarme, algo que me ayude a avanzar, a poner rumbo a mi vida.”

Paso 1: dedica tiempo para ti.

Paso 2: ¿sigues haciéndote esta pregunta? introduce pequeños cambios en tu vida: algún curso nuevo, cambia tus rutinas, los muebles de casa, prueba a entrar cada día a una tienda, café, o sitio nuevo, … en definitiva: haz cada día algo distinto.

Paso 3: Retoma tus pasiones. Dedícales tiempo, prueba nuevas técnicas, ¡enseña el resultado al mundo!

Una vez hayas introducido cambios en tu vida y estés dedicando tiempo para ti, la motivación vendrá sola. Ya lo verás.

“Necesito que alguien tire de mí, ahora mismo no tengo fuerzas.”

Ábrete y compártelo con tus seres queridos. Y si te rodeas de personas creativas con las que poder compartir proyectos, sueños, ilusiones y fracasos, te alimentarás de la energía que se va a mover y te ayudará a seguir adelante siempre que vuelvas a sentir que las fuerzas flaquean.

EN RESUMEN

Salir de un bloqueo a veces es fácil y otras requiere un esfuerzo algo mayor. Unas veces das con la solución y otras caes en otro bloqueo de otro tipo. No desesperes, todos pasamos por ello y todos salimos de esas fases.

Si acabas de salir de algún bloqueo o has pasado de la euforia a no tener ganas de hacer absolutamente nada, significa que tu maquinaria (cuerpo y/o mente) necesitaba descansar. No es algo malo, puedes aprovechar para ir haciendo pequeñas cosas que se habían quedado pendientes hasta ahora (ya lo vimos en el post sobre cómo sobrevivir al estado de Calma Tensa).

Sin embargo, una vez pasado ese estado pueden ocurrir dos cosas: o que se vuelva a poner en marcha la maquinaria o que te dejes llevar por el camino fácil, caigas en las fauces de la rutina y des (sin darte cuenta) al enorme botón rojo de “stop creatividad”.

Las soluciones, son las que te he contado en este post: debes volver a encontrarte contigo misma, sacar tiempo para ti, para manifestar tus alegrías, tus penas, tus sueños, ¡todo lo que sientas y pienses!. Ya sea escribiendo, cantando, bailando, pintando, meditando… elige la fórmula que más te guste. Mientras no vuelvas a reconectar con tus sueños, no saldrás de este estado de aletargamiento.

No des la batalla por perdida. ¡Dentro de ti hay un mundo sin explorar! Tienes tanto que dar al mundo que necesitas sacarlo fuera. No te dejes llevar por las voces que te dicen: “es demasiado tarde, ¿a dónde vas queriendo hacer eso?, yo no valgo para eso, …”

Permítete volver a soñar.

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